La provincia de Huelva es un espacio de contrastes. Las diferentes comarcas históricas que conforman su territorio presentan un abanico de paisajes y ecosistemas dispares que la convierten en todo un atractivo para vecinos y visitantes. Porque siempre hay algo nuevo que ver y descubrir. Si la Sierra de Aracena y Doñana son la reserva natural por excelencia, no menos encanto atesora el litoral y sus manchas de pinares en la zona de Mazagón o Cartaya. Pero si algo sigue sorprendiendo de veras es la dureza del territorio por los efectos de la intervención del hombre.
Y es que Huelva es una tierra minera. La riqueza de su subsuelo ha sido, históricamente, atractivo para diferentes pobladores, que han dejado su sello particular en diferentes yacimientos. Si los romanos fueron los primeros en poner en práctica la explotación minera a gran escala, los siglos XIX y XX convirtieron a Huelva en el epicentro mundial del cobre y la pirita. Eso sí, a través de una colonización comercial de ingleses, principalmente, franceses e incluso alemanes.
La actividad minera durante esos años no sólo trajo consigo prosperidad para los pueblos del Andévalo y la Cuenca Minera de Riotinto, sino que conformó un paisaje y unas señas de identidad que hoy día, cuando la actividad minera no pasa por su mejor momento, se ha convertido en un atractivo turístico de primer nivel.
No en vano, si uno visita la Sierra de Aracena y Picos de Aroche se verá envuelto en el manto vegetal de la dehesa y el castañar, entre arroyos y pueblos encalados. Pero apenas a unos 30 kilómetros de distancia, el verde deja paso al tono rojizo fuego que presenta el paisaje en la zona de Riotinto o Nerva. La actividad minera allí ha transformado el paisaje hasta niveles titánicos, tal y como lo demuestran las cortas visitables que bien merecen contemplar durante unos minutos.
La actividad minera conformó un paisaje y unas señas de identidad que hoy día, cuando este sector no pasa por su mejor momento, se ha convertido en un atractivo turístico de primer nivel
El Parque Minero de Riotinto es el mejor aliado para profundizar en lo que la minería ha supuesto en esta comarca onubense. Bajo este sello se agrupan espacios como el Museo y el Ferrocarril Minero, la Casa 21 (ejemplo de vivienda victoriana del siglo XIX) o el paraje de la Peña del Hierro, en Nerva, todos ellos abiertos al público para su visita.
El Museo Minero, por ejemplo, recoge una amplia colección de objetos relacionados con la actividad minera en la zona de Riotinto desde la época prehistórica. De hecho, este centro de interpretación ofrece también la posibilidad de conocer in situ una galería minera romana, recreada a la perfección y con la que podemos comprobar los sistemas de trabajo que se desarrollaban dos milenos atrás.
Y para comprobar la influencia de la colonia inglesa en la vida de Riotinto, nada mejor que recorre el barrio de Bellavista y visitar su casa 21, transformada hoy en museo para conocer un poco mejor el legado inglés en esta comarca durante 84 años. Eso sí, no podemos dejar atrás en nuestra visita a Bellavista la capilla protestante o el Club Inglés.
Otro atractivo de interés es el Ferrocarril Minero, un recorrido en tren turístico de 12 kilómetros por parte de lo que fueron las instalaciones de la antigua Riotinto Company Limited y que permite disfrutar con un paisaje modelado a base del esfuerzo del hombre en su búsqueda del preciado metal. El recorrido se realiza en locomotoras y vagones restaurados que circulan en un trayecto paralelo al mítico río Tinto.
Y como el paisaje es indispensable para entender esta tierra les recomendamos visitar la Peña del Hierro, a unos tres kilómetros de Nerva. Pese a sus reducidas dimensiones (en comparación con otras cortas riotinteñas), las distintas tonalidades que presenta son un verdadero espectáculo visual, en el que comprobar el embrujo que esta tierra irradia.
Más información, www.parquemineroderiotinto.com