Si hay una fiesta que una a todos los vecinos de Cumbres Mayores y que ha hecho más internacional este histórico municipio esa es, sin lugar a dudas, su tradicional Corpus Christi. De hecho, incluso hay un conocido refrán serrano que afirma que “No hay nada más grande que el Día del Señor en Cumbres Mayores”. Durante ese día Día del Señor (festividad del Corpus Christi) y los siguientes, las calles de esta localidad abandonan su tranquilidad habitual para acoger una celebración que mezcla la tradición de la danza y el arte del toreo, dos vertientes artísticas con gran arraigo en toda España. Cinco días de fiesta continua por delante en los que se funden ambos elementos para dar forma a una cita única, cargada de simbolismo y emoción no sólo para los cumbreños, sino para toda la comarca serrana y la vecina Badajoz, que participa también de forma activa en la fiesta.
Todo ello en una localidad que conserva con esmero una de las joyas del patrimonio monumental de la comarca serrana: el Castillo de Sancho IV El Bravo. Los trabajos de edificación de la mayor fortaleza de toda la Sierra comenzaron en 1293, ante la necesidad de vigilancia de la frontera norte de las tierras realengas de Sevilla frente a las incursiones del Reino de Portugal y de las órdenes militares del Temple y de Santiago, que contaban con fortalezas en las vecinas localidades paceneses de Fregenal y Segura de León respectivamente.
El castillo de Cumbres Mayores formaba parte de la primera línea defensiva de la denominada Banda Gallega, que dotó de fortalezas y baluartes a otras localidades como Encinasola, Cumbres de San Bartolomé, Cala, Santa Olalla del Cala, Aroche, Cortegana, Aracena o Zufre. El paso de los siglos restó lustre a las antiguas construcciones medievales, que están viviendo en las últimas décadas una nueva etapa dorada con actividades como las Jornadas Medievales de Cortegana o las recientes restauraciones llevadas a cabo en Santa Olalla del Cala o Cala, revitalizadoras de este valioso patrimonio monumental del norte onubense.
De hecho, la apertura reciente del Centro de Interpretación de las Fortificaciones de la Banda Gallega en el Castillo de Sancho IV de Cumbres Mayores es una excelente noticia para la difusión y puesta en valor del rico legado arquitectónico que dejó el Medievo en estas tierras. Este edificio, una iniciativa incluida dentro del Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía (PADA) de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se convertirá en un rincón en el que conocer más y mejor lo que supuso la Banda Gallega y su innegable influencia en la conformación de la Sierra actual.
ACTIVIDADES DEL CORPUS
Pero no dejemos atrás el importante calendario de actividades que conlleva el Corpus en Cumbres Mayores. El jueves 23 de junio, festividad del Corpus, los dos grupos de danzantes toman las calles con sus imágenes. Cumbres Mayores conserva esta tradición de la mano de dos grupos, los de la Virgen de la Esperanza y los del Santísimo Sacramento, que mantienen viva la esencia de este ritual, con varios siglos a sus espaldas. A las 13 horas comienza la procesión por las calles del centro del pueblo del Santísimo, junto a la Virgen de la Esperanza y otras imágenes. Sólo los dos primeros cuentan con el acompañamiento de los danzantes y sus castañuelas, dos grupos de diez niños que bailan al son de la flauta y el tamboril durante todo el recorrido.
Ambos grupos van ataviados con atuendos similares aunque con distintos colores: los de la Esperanza, con traje verde y rojo, y los del Santísimo, de burdeos y azul marino. Como particularidad que los diferencia, los danzantes de la Virgen de la Esperanza bailan de espaldas a la Patrona, mientras que los del Santísimo lo hacen siempre de cara al Monumento. Cada agrupación está dividida en dos filas de cuatro componentes y en el centro dos jóvenes (el guión y el contraguión) marcan el paso de baile al resto.
Los niños cumbreños conservan dos pasos de sus antepasados con ritmos distintos: el ‘paso bajo’ para el recorrido procesional y el ‘paso alto’, en el que los danzantes hacen figuras en movimiento de gran belleza. No es de extrañar que el día del Corpus, las calles estrechas de Cumbres Mayores reluzcan más que nunca para su fiesta grande, engalanadas para la ocasión.
Una vez termina el recorrido procesional, los cumbreños y numerosos visitantes que acuden ese día se preparan para las tradicionales capeas, que marcarán el ritmo de la fiesta hasta el lunes 27. El epicentro de esta fiesta es la céntrica calle La Portá, que desemboca en la original Plaza de Toros de la localidad, anexa al Castillo de Sancho IV y que, curiosamente, tiene planta cuadrangular.
Una quincena de vaquillas, repartida entre los tres días de capeas (viernes 24, sábado 25 y lunes 27), serán las protagonistas esta edición. Alrededor de las 17 horas, la gente se agolpa en la calle La Portá, unos para correr delante de las vaquillas y otros sólo para ver el espectáculo y divertirse con las carreras y revolcones que se llevan algunos corredores. La salida de la primera res provoca el júbilo entre el público, que se prolonga varias horas con el recorrido de varias reses por la empinada calle hasta la Plaza de Toros. Horas en las que algunos mozos demostrarán su valentía y destreza frente a las reses y otros tendrán que escapar como mejor puedan de las embestidas de los animales.
Pero el espectáculo taurino no acaba con el encierro de la última vaquilla del día. Tras varias horas de tensión y diversión, la Banda de Música marca el inicio del recorrido en comitiva festiva desde el inicio de la calle La Portá hacia la Plaza de Toros, donde de nuevo se vuelven a sacar las reses, de una en una, para el disfrute de un pueblo que tiene una gran afición y tradición taurina.
Esta Plaza de Toros, fruto de la transformación y ensanche del antiguo Corral del Concejo de Cumbres Mayores, funde la fiesta del Corpus con las antiguas piedras canteadas por maestros del norte de España que siguen manteniendo en pie los recios muros de uno de los mayores tesoros de esta localidad y de todo el patrimonio medieval del Parque Natural. Motivo obligado de visita también estos días de danza y toros.
[English version]
There is a proverb that asserts that ‘There is nothing so important as The Lord’s Day in Cumbres Mayores’. In this Lord’s Day (Corpus Christi Feast) the streets lose their normal quietness and hold a celebration that mixes dance, tradition and bullfighting.
The Corpus Christi day, Thursday 23rd of June, two groups of dancers go out to the streets with their Saint images. The group of the Esperanza Virgin and the group of the Blessed Sacrament keep alive the essence of a ritual from centuries ago. The Blessed Sacrament procession leaves at 13h with the Esperanza Virgin and goes through the streets of the town, as well as other images. Only dancers with castanets accompany the Virgin and the Sacrament, two groups of ten children, with different colours, dancing at the sound of the flute and tambourines along the whole procession.
When the procession is finished, both the inhabitants of Cumbres Mayores and the visitors prepare to enjoy the ‘capeas’ (bullfighting with young bulls), until Monday 27th. The focus of this feast is located in ‘La Portá’ street that ends in the Bullring, next to the Sancho IV Castle that, as a curiosity, is square grounded.
At about 17h people will go to La Portá Street. Some will run in the faces of the young bulls and others will go just to watch and enjoy the spectacle of these people running. We invite you to participate in the Corpus Christi Feast in June 24th, 25th and 27th. You will not be disappointed.