Si cuando paseas por uno de los muchos senderos recomendables de nuestra Sierra gozas con el avistamiento de buitres en el cielo puedes, hasta cierto punto, respirar tranquilo. Las aves carroñeras son una de las piezas fundamentales de la salud ambiental de nuestra naturaleza, un elemento clave a la hora de reciclar la materia muerta y que de este modo prosiga el ciclo de la vida.
En la Sierra de Aracena y Picos de Aroche disfrutamos de varias especies de aves carroñeras como son el amenazado buitre negro, el buitre leonado y el alimoche. A veces he contemplado buitres sobrevolando el Castillo de Cortegana o la Peña de Arias Montano, enclaves típicos de la comarca con mucha afluencia de visitas, lo que demuestra que no hablamos de animales extraños ni que necesariamente sólo los expertos puedan ver y estudiar.
Por desgracia son numerosas las amenazas que sufren. La más preocupante es el veneno, aunque también hay que mencionar las colisiones con los tendidos eléctricos entre las causas que más bajas genera cada año. En esta ocasión mis reflexiones se encaminan más a la escasez de alimento que están sufriendo los buitres provocando esto que pasen auténtica hambre, hecho este que debe incitarnos a pensar en el manejo de ganado muerto que actualmente se realiza en España y la escasez de carroña natural.
Los buitres se alimentan de animales muertos, de no existir estas aves, el ganado muerto se pudriría siendo una fuente de enfermedades y efectos nocivos para la salud (humana y del propio ganado). En efecto, como estaréis pensando, se pueden incinerar las reses muertas pero un reciente estudio ha demostrado que la acción de los buitres evita incinerar cada año toneladas de animales lo que conlleva un ahorro energético similar al gasto anual de 9.000 hogares y evita que 193.000 toneladas de CO2 acaben liberadas a la atmósfera. Además, la incineración tiene un coste económico que alguien ha de pagar (por eso muchos ganaderos cada vez prefieren tener buitres en sus cercanías) y no permite el reciclaje de nutrientes natural.
Fomentar la creación de muladares (lugares concretos donde se deposita carroña para estos animales) que incluso podrían ser de acceso –controlado- para el disfrute de la naturaleza por parte de toda la gente, o directamente cambiar la normativa referente a la gestión del ganado muerto sería positivo para todos y, desde luego, más barato. Son opciones limpias, gratuitas y que favorecen la salud del medio ambiente y la nuestra.
Si entre todos nos esforzamos para mantener las impresionantes buitreras abundantes en montañas de muchas provincias o intentamos promover la creación de nuevas colonias allí donde han desaparecido (permitiendo que puedan alimentarse) recuperaremos las poblaciones de estos animales imprescindibles que nos proporcionan un método natural y gratuito de reciclar.